Los misterios de la Biblia

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Prefacio

El propósito de este folleto es introducirle a algunas asombrosas enseñanzas bíblicas, que tal vez – hasta ahora – pueden haberle resultado difíciles de entender. Mientras que este folleto no proporciona respuestas exhaustivas a cada tema, sí que proporciona un resumen de algunos grandes misterios.

¿Misterios? Sí, la Biblia contiene muchos misterios. De hecho, la Palabra de Dios los describe e identifica como tales, y es nuestra preocupación sincera hacérselos comprender.

Esperamos que Usted estudie este folleto detenidamente. Sin duda no estará decepcionado. Si no lo hace, desaprovechará el conocimiento más importante que Dios ha revelado a la humanidad. Conocimiento que puede conducir a la comprensión de la misma razón de la creación y el futuro incomparable, que Dios tiene preparado para todos aquellos que siguen Su llamado.

Introducción

Es posible que haya escuchado a algunas personas decir: «Simplemente no puedo entender la Biblia. Para mí es un libro sellado con siete sellos. Es un gran misterio para mí».

Aunque pueda parecer sorprendente, la Biblia se contiene a numerosos misterios. Y tal vez aún más sorprendente es el hecho de que solo aquellos elegidos por Dios reciben las claves para entender dichos misterios.

La palabra «misterio» se deriva del griego «mysterion» y describe algo que solo es conocido por los iniciados. Para comprender los secretos de la Biblia, debemos pertenecer a los «Iniciados» – a los pocos, cuyo entendimiento ha sido abierto por el Espíritu de Dios, para que PODAMOS comprender lo que leemos.

Si Usted está sinceramente interesado en obtener comprensión bíblica mediante la lectura de este folleto, entonces existe una gran posibilidad de que Dios le ABRIRÁ la mente. Esto es un REGALO de Dios; ¡no lo trate a la ligera!

Participe ahora con nosotros en una descripción general de LOS MISTERIOS DE LA BIBLIA.

1. El misterio del evangelio

¿Por qué dice la Biblia que «el evangelio» es un misterio? ¡Porque la mayoría de las personas NO SABEN qué es el Evangelio! Esto puede ser una afirmación desafiante, pero juzgue por sí mismo, cuando lea la prueba bíblica a continuación.

Efesios 6:19.20, dice: «y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.»

Debemos dejar que la Biblia nos diga qué es el evangelio exactamente, porque solo hay un único evangelio. Muchos se han apartado del verdadero evangelio de Dios Y de Cristo y lo han reemplazado por una falsificación. Esto comenzó temprano en la Iglesia del Nuevo Testamento, en la época de Pablo, un apóstol de Cristo, y ha continuado hasta ahora.

Pablo dice en Gálatas 1:6-9.11: «Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre.”

Sin duda, el verdadero evangelio no es “según hombres”. DIOS mismo tiene que revelarnos el misterio del evangelio. DIOS tiene que decirnos qué es el evangelio. El significado de «Evangelio» incluye «Buenas Noticias» o «Buenas Nuevas», pero ¿en qué consisten estas Buenas Nuevas?

Marcos 1:14-15 nos habla del evangelio que Jesucristo predicó: «Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.”

Mateo 4:23 añade: «Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.»

El único evangelio verdadero es el evangelio del reino de Dios. ¡Y ESO era EL EVANGELIO que los primeros apóstoles proclamaban continuamente! Note en Hechos 28:30-31: «Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento».

Pero prestemos especial atención a la profecía de Cristo en Mateo 24:14, que declara que su evangelio del reino todavía se proclamaría, por su iglesia o congregación, previo a su regreso: «Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.»

El Evangelio, o las Buenas Nuevas, que Cristo y los primeros Apóstoles proclamaron, y que la Iglesia HOY todavía proclama, ¡es el evangelio del Reino de Dios! El verdadero mensaje del evangelio de Cristo ha sido un misterio para muchas personas. Es hora de retirar el velo de este misterio.

2. El misterio del reino de Dios

Igual que la identidad del evangelio es un misterio para la mayoría de las personas, así también lo es su mensaje. Muchos no saben lo que es el evangelio y cuando escuchan entonces que es un mensaje sobre el reino de Dios, están confundidos acerca de la naturaleza de este reino.

Marcos 4:10-12 explica: «Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola [del sembrador]. Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.»

El reino de Dios es un misterio para la mayoría de las personas, porque no saben lo que es el reino, quién estará en este reino, dónde se construirá y cómo se puede entrar en él. Ellos creen erróneamente, que después de la muerte vamos al cielo y en ese momento entramos al reino de Dios. Además, tienen una comprensión errónea de las Escrituras, donde el Reino de Dios se refiere al Reino de los Cielos.

Jesús dijo en Mateo 19:23-24: «[…] De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios

Aunque el reino de Dios en algunos lugares de la biblia se refiere al reino de los cielos, es porque Dios ES ese reino y está en el cielo ahora mismo. Sin embargo, en el tiempo del regreso de Cristo también establecerá su reino EN ESTA TIERRA.

La Biblia de estudio Ryrie indica correctamente en sus comentarios sobre Mateo 3:2: «[El] Reino de los Cielos… es el dominio del cielo sobre la tierra» (traducción del inglés). Hoy en día, la tierra está bajo el gobierno de Satanás, el diablo (Mateo 4:8-9).

Otro punto relevante sobre este tema es que «la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios» (1 Corintios 15:50). Más bien, uno debe nacer del espírituconvertirse en un ser espiritual para entrar EN el reino (compare Juan 3,5-6.8).

Muchos también están confundidos sobre dónde se encuentra el reino de Dios. Ellos creen que ya existe en «los corazones de las personas», habiendo malinterpretado las palabras de Cristo en Lucas 17:20-21: «[…] El reino de Dios no vendrá con advertencia, […] porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.” Fue Cristo, como el representante del reino de Dios, quien estaba en medio de ellos.

Entonces, así como la identidad del evangelio es un misterio para la mayoría de las personas, también lo es la identidad del reino. Cristo trajo el Evangelio – las Buenas Nuevas – del Reino de Dios. Y Usted debe saber lo que es este reino.

3. El misterio de Dios

Muchos no entienden que el verdadero evangelio es el mensaje del reino de Dios. No entienden lo que es el Reino de Dios. Y ni siquiera saben qué y quién es Dios. Se encuentran en oscuridad espiritual sobre la verdadera identidad y naturaleza de Dios. Eso también es un misterio para ellos. No tienen idea de cómo se ve Dios y de cuántos seres «Dios» está compuesto. Algunos afirman que Dios es simplemente una «masa» que lo abarca todo, sin forma ni aspecto (pero tenga en cuenta Números 12:8 y Éxodo 33:19-23), y que solo es «un» «ser». Otros afirman que Dios es una «persona» en «tres personas». Otros, a su vez, indican que el hombre no sabe y no puede saber nada exacto sobre «Dios». Sin embargo eso no es lo que dice la Biblia.

La Biblia deja claro que Dios tiene que revelarse a nosotros para que podamos conocerlo. En Colosenses 2:2 vemos que Pablo ora, para que todos conozcamos «el misterio de Dios el Padre, y de Cristo» (New King James Bible).

Esto verdaderamente es un gran misterio, ya que muchos no saben que el Padre y el Hijo, Jesucristo, son los únicos dos seres espirituales que forman a Dios en conjunto. En otras palabras, el Espíritu Santo ¡NO es Dios! Es el poder que parte de Dios a través del cual Dios crea y sostiene su creación. Por otro lado, la naturaleza y la identidad de «Dios» también es un misterio para muchos, porque no saben que TANTO EL PADRE COMO EL HIJO SON Dios, y que Dios no es solo una persona, sino una FAMILIA gobernante o reinante – el reino o la Familia de Dios.

La familia de Dios está actualmente constituida por el Padre y el Hijo, pero con el potencial de incorporar a muchos miembros más. ¡Usted también podría convertirse en un miembro de la familia de Dios! Aunque estas cosas son un misterio para la mayoría de las personas, no lo tienen que ser para Usted.

4. El misterio de Cristo

La mayoría de las personas hoy en día no saben quién es Cristo, y qué, si algo, hace hoy. Por lo tanto, no es una sorpresa que la Biblia habla del «misterio de Cristo».

En Colosenses 4:2-4 leemos: “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar.»

El misterio de Cristo incluye la revelación de que Jesucristo ES Dios. En Tito 2:13, Pablo nos anima a todos a buscar «la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.» El misterio de Cristo también comprende el hecho de que Jesucristo siempre ha sido Dios. Juan 1:1 nos dice que al principio estaba la Palabra, que estaba con Dios el Padre, y que también era Dios. Como el Padre desde siempre ha sido Dios, así también lo es Cristo, la Palabra de Dios, desde siempre ha sido Dios. Cristo es llamado la palabra de Dios en Apocalipsis 19:13. Y Dios, el Padre, llama «Dios» a Cristo en Hebreos 1:8-9.

Sin embargo, el misterio de Cristo no se refiere solamente a quién y qué fue y es Cristo, sino también a lo que Cristo hace. De nuevo, la especulación humana es inútil. Dios nos tiene que revelar este misterio a través de su Palabra, y eso es lo que hace. Efesios 3:1-7 explica: «Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.»

El misterio de Cristo incluye el hecho de que Jesucristo elige a personas de todas las naciones para incluirlos en su cuerpo espiritual, su congregación o iglesia, y para convertirlos en coherederos de su promesa – herederos del reino de Dios. Dios el Padre da el Espíritu de su Hijo a todos aquellos que quiere (vea Gálatas 4:6) – no solamente a los descendientes físicos de las tribus de Israel y Judá (e incluso la identidad moderna de Israel y Judá es un misterio para la mayoría de las personas).

En Colosenses 1:24-28, Pablo arroja más luz sobre el misterio de Cristo y nos revela que Cristo, a través del Espíritu Santo, habita en todos aquellos a quienes Dios el Padre ha llamado, y que trabaja en nuestra perfección para alcanzar su gloria en el reino de Dios.

Él nos dice: «Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos [“Los Iniciados”], a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.»

Cristo es un misterio para la mayoría de personas. No saben quién era, quién es ahora o qué hace hoy en día. No entienden que Cristo vive en sus discípulos, a través de su Espíritu (Romanos 8:9) ayudándoles a vencer, como él venció (Apocalipsis 3:21). Y no entienden que Cristo está guiando a sus discípulos hacia la gloria – su gloria. Aunque estas maravillosas verdades están ocultas para la mayoría de las personas, Usted podría pertenecer a los pocos «iniciados» que sí entienden.

5. El misterio de la fe

Cristo no solo es Dios, también fue un hombre de carne y hueso por muy poco tiempo, cuando renunció a su divinidad, para vivir en esta tierra (Filipenses 2:5-8). Dios, el Padre, lo resucitó después de tres días y tres noches en la tumba y restauró su eterna gloria divina (Filipenses 2:9-11).

El hecho de que Jesucristo, quien FUE un ser divino glorificado, SE CONVIRTIÓ en hombre, es un misterio absoluto para muchos. Creen que de alguna manera, Cristo nunca renunció realmente sus poderes divinos. Afirman que era completamente Dios y humano cuando estaba aquí en la tierra. Continúan predicando falsamente que mientras la «parte humana» de Cristo murió, la «parte divina» no murió, ya que Dios no puede morir. Sin embargo, estos conceptos humanos son claramente incorrectos y, en efecto, rechazan el sacrificio supremo de Jesucristo, el Hijo de Dios. Es correcto que como ser espiritual, Dios no puede morir. Por esta razón, Cristo tuvo que convertirse en HUMANO, un ser físico-humano, para que pudiera morir.

En 1 Timoteo 3:16 leemos acerca de este misterio, que es malinterpretado por muchas personas: «E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.»

El misterio de la fe incluye el hecho de que Cristo, quien era Dios, se convirtió completamente en hombre de carne y hueso cuando estuvo aquí en la tierra. 1 Juan 4:2 explica: «En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios.» Más adelante en Juan 1:14 dice que Cristo se hizo carne.

Romanos 8:3 señala por qué Jesucristo, el Hijo de Dios, tuvo que encarnarse y por qué «se hizo” carne (compare Juan 1:14): «Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne [es decir, nosotros éramos demasiado débiles para cumplirlo], Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne.»

Jesucristo demostró que con el poder del Espíritu Santo, como ser humano, es posible vencer el pecado de la carne. No hubiera podido probar este hecho si hubiera sido “completamente Dios” y “completamente humano” al mismo tiempo.

Otros argumentos de por qué Jesucristo tenía que encarnarse se explican en Hebreos 2:14, 17-18: «Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, … Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere […] Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.»

El hecho de que Jesucristo, el Dios del Antiguo Testamento, quien trató directamente con los ancianos de la antigüedad, se convirtió en ser humano, es uno de los mayores misterios para la mayoría de las personas. Simplemente no pueden comprender cómo Dios pudo convertirse en humano y POR QUÉ Cristo TUVO que convertirse en hombre. Al rechazar esta verdad fundamental también rechazan el tremendo significado y propósito del sacrificio de Cristo. Como resultado, siguen viviendo en oscuridad espiritual, aunque puedan creer que hayan venido a la luz.

Quién y qué era Cristo, en qué se convirtió y qué es hoy es un gran misterio para la mayoría de las personas. ¿Todavía sigue siendo un misterio para Usted?

6. El misterio del llamado del hombre

De la misma manera que muchas personas desconocen las obras pasadas de Cristo y lo que hace hoy, tampoco saben que nadie puede acercarse a Cristo «si el Padre no le trajere» (Juan 6:44). El concepto de que todo el mundo puede ser salvado hoy si «aceptan a Jesús en su corazón» ¡es completamente erróneo! Debemos ser llamados al conocimiento espiritual y el hecho de que Dios debe llamarnos a la salvación es, en efecto, un gran misterio para muchas personas. Pero si Dios nos llama, tenemos que responder a su llamado. Y en la medida que Dios nos va enseñando más y más de su verdad, tenemos que actuar en consecuencia a lo que sabemos. Esto incluye el bautismo por inmersión, tras el arrepentimiento de nuestros pecados y la aceptación del sacrificio de Cristo para el perdón de nuestros pecados. La necesidad de ser bautizado, así como la correcta ejecución del bautismo y la «imposición de manos», es también un misterio para la mayoría de las personas – incluyendo la comprensión de que, a través del bautizo correcto, recibiremos el Espíritu Santo de Dios. Otro aspecto importante de este misterio es el hecho de que Dios no llama a muchas personas hoy en día. Sólo llama a unos pocos, que se identifican como las «primicias». El resto será llamado más tarde – después del regreso de Cristo y cuando habrá establecido el reino de Dios en esta tierra.

En Romanos 11:25-26, Pablo explica el misterio del llamado del hombre: «Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad…”

No todos son llamados ahora – es decir, en esta época la salvación es concedida solo a unos pocos selectos. Sin embargo, hoy NO es el único día de salvación para todos. Muchos serán llamados más tarde, después de que Cristo haya vuelto y cuando haya establecido el reino de Dios aquí en esta tierra. Esto significa que tampoco todos habrán resucitado de entre los muertos al regreso de Cristo. Solo aquellos que hayan muerto «en Cristo» resucitarán cuando Cristo vuelva (1 Corintios 15:20-23). Este hecho sorprendente también es un misterio para la mayoría de las personas – así como el hecho de que no iremos al cielo cuando muramos. Más bien, los fallecidos «duermen» el «sueño de la muerte» en sus tumbas hasta que resucitan de entre los muertos (Juan 5:28-29; compare Daniel 12:2: «Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados […]. «).

La mayoría de la gente tiene la convicción de que tenemos un alma inmortal que sigue viviendo tras la muerte. Incluso esto es una interpretación errónea, pues la Biblia enseña que el hombre es el alma y que el alma que peca morirá (Ezequiel 18:4.20). De hecho, la muerte es un misterio para la mayoría de las personas. Así también el hecho de que la mayoría de los fallecidos, que no han seguido ni conocido a Cristo, resucitarán en un momento posterior, que es llamado el «juicio del gran trono blanco” en la Biblia.

Apocalipsis 20:4-5.11-12 explica: «Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años [el «Milenio»]. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección… Y [después de que pasaron mil años, vi] un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.»

Cristo habló en varias ocasiones sobre la «segunda resurrección» en el momento del juicio del gran trono blanco. En Lucas 11:31-32, dijo: «La reina del Sur se levantará [o mejor: resucitará, Nueva Biblia King James] en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. Los hombres de Nínive se levantarán [o mejor, resucitarán, Nueva Biblia King James] en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar.»

Cristo hizo comentarios similares en Mateo 10:15: «De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad [la que se negó a escuchar el evangelio predicado por los apóstoles].» Añadió en Mateo 11:20-24: «Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo: !!Ay de ti, Corazín! Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.  Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti.»

Cristo entonces dio las gracias a Dios, el Padre, por haberle revelado a su iglesia el misterio de nuestro llamado en esta época y el llamado de otros en un tiempo posterior. Continuando en el versículo 25: «En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

La mayoría de la gente no entiende que Dios no llama a todo el mundo en estos días, y que tanto el llamado como la resurrección de los muertos a la vida eterna están sujetos a un cierto orden u horario. Este misterio también incluye la comprensión correcta de lo que nos pasa cuando morimos.

7. El misterio de la iglesia

Así como la mayoría de la gente no entiende que solo unos pocos en esta era son llamados a la salvación, del mismo modo no comprenden otro misterio que concierne aquellos que son llamados hoy.

En Efesios 5:25-32 leemos sobre la amonestación de Pablo a todos los maridos cristianos, así como una analogía, que es un misterio para la mayoría de la gente: «Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.  Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.»

Aquí Pablo habla del misterio de la relación entre Cristo y su iglesia. Enfatiza que aquellos que son llamados deben salir de los caminos de este mundo para estar unidos a Cristo. Cristo debe habitar constantemente en ellos (1 Juan 2:15-17, Romanos 12:2, Gálatas 2:20).

El verdadero propósito de la iglesia y su función es un gran misterio para la mayoría de las personas. La iglesia no es un edificio, es más bien un organismo espiritual, el «cuerpo espiritual de Cristo», formado por todos aquellos en los que mora el Espíritu de Dios. Aun así, la iglesia de Dios ESTÁ organizada. Muchos creen equivocadamente que no les hace falta la iglesia para ser salvados. Otros a su vez se han unido a organizaciones religiosas y creen que se han convertido en miembros de la verdadera iglesia de Dios. Sin embargo, tiene que saber por qué Cristo estableció su iglesia, donde se encuentra hoy y cuál es su responsabilidad referente a la verdadera Iglesia de Cristo.

8. El misterio del futuro del hombre

Cristo cuida su iglesia y la nutre para que esté lista para su regreso. Siempre y cuando las personas llamadas por Dios a la salvación en estos tiempos, sigan el camino de Cristo y le permitan desarrollar los frutos espirituales en sus vidas, pueden esperar con regocijo un glorioso futuro. Se habrán preparado para el matrimonio con Cristo, el Novio, en su regreso (Apocalipsis 19:7-8). Ya que Dios solo permite matrimonios entre las mismas «especies», los miembros de la Iglesia, tienen que transformarse, de la mortalidad a la inmortalidad, de la carne al Espíritu, del hombre a Dios, para que puedan casarse con Cristo. Esta transformación futura es realmente un misterio que prácticamente nadie comprende.

1 Corintios 15:51 da información sobre este misterio de la transformación de los seres humanos en espíritus inmortales: «He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos [es decir, moriremos]; pero todos seremos transformados». El misterio oculto es que todos los que están «en Cristo» se transformarán en Dios de la misma manera que lo hizo el humano Jesucristo, nuevamente, en un ser divino inmortal, a través de su resurrección – el segundo miembro de la familia de Dios en ese momento. Entrarán en la Familia de Dios o en el Reino de Dios como miembros renacidos adicionales de esta familia. (Muchos creen que ya están renacidos, pero se equivocan. La correcta comprensión acerca del momento de nuestro renacimiento es un misterio para la mayoría de las personas.)

1 Juan 3:1-2 nos dice: «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.»

La palabra de Dios dice que seremos IGUALES a Él (1 Juan 3:2). Para la mayoría de las personas, la idea de que podemos ser “como” o «igual a» Dios ¡es un gran misterio! Sin embargo Colosenses 1:15 nos explica que Cristo es «la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación». La palabra griega para «fiel retrato» es «eikon» y significa “semejanza, representación, perfil». Cristo dijo que quien lo ve, ve al Padre.

Como Cristo es el retrato fiel de Dios, el Padre, así nosotros nos convertiremos en el retrato fiel de Cristo: «Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.» (Romanos 8:29).

En 1 Corintios 15:49, Pablo agrega: «Y así como hemos traído la imagen del terrenal [Adán], traeremos también la imagen del celestial [Jesucristo, el segundo Adán].»

Para aquellos con ojos espirituales para ver y oídos espirituales para escuchar, Pablo elabora en más detalle sobre la fantástica transformación futura del hombre en 2 Corintios 3:18: «Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.»

Si llevamos la imagen de Cristo, nos pareceremos a Cristo (tenga en cuenta una descripción de la aparición de la gloria de Cristo en Apocalipsis 1:14-18).

En Mateo 22:17-21 Cristo recibió un denario, una moneda romana de plata con una imagen impresa de César. Cualquiera que mirase la moneda reconocería fácilmente el sello como una ilustración de César. De la misma manera seremos reconocidos como una imagen de Cristo. Nos pareceremos a él en su estado glorificado. Tendremos sus características. Nos convertiremos realmente en Dios – es decir, en un ser divino – una imagen total y completa de Dios, el Padre, y Jesucristo, al igual que un niño humano a menudo es reconocido como el fiel relato de sus padres. Aquellos que son llamados y elegidos en el día de hoy ya son (engendrados) hijos de Dios, esperando su transformación en un ser espiritual completo al regreso de Cristo.

9. El misterio de la sabiduría de Dios

1 Corintios 2:7-12.14 nos introduce a otro misterio más que la «sabiduría de este mundo» no puede comprender. Al igual que con el resto de misterios es de enorme importancia comprender este, si queremos saber por qué Dios en estos días solo ha llamado a algunas personas.

Leemos en el pasaje citado anteriormente:

«Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.”

“Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido… Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”

Nuevamente leemos que Dios tiene que revelarnos los secretos de la Biblia a través de su Espíritu. El hombre, por sí mismo, indiferentemente de lo culto y educado que sea, ¡NO PUEDE comprender estos misterios! ¡Es por eso que las mentes más inteligentes y brillantes no saben cuál es el potencial del hombre! No comprenden el misterio de la sabiduría de Dios para nuestra gloria.

Hace mucho tiempo Dios ha predestinado a algunas personas para heredar Su gloria. Los eligió «antes de los tiempos», incluso antes de que nacieran y antes de que existiera la Tierra – para convertirse en miembros renacidos de su familia. Y a través de su Espíritu, ahora les ha revelado el «misterio de su sabiduría» para que puedan «conocer las cosas» dadas por Dios «para nuestra gloria».

10. El misterio de la voluntad de Dios

Estrechamente vinculado con el misterio de la sabiduría de Dios todavía hay otro misterio más – concretamente el de la voluntad de Dios. Aparentemente idénticos, estos dos misterios sí que revelan aspectos ligeramente diferentes del plan de Dios para el hombre.

En Efesios 1:7-14 leemos: «En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.  En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.»

De nuevo leemos que algunas personas están predestinadas a ser llamadas para heredar el Reino de Dios en este tiempo (versículos 11 y 12). Sin embargo el misterio de la voluntad de Dios resalta otro aspecto del plan de Dios – el hecho de que el llamado no ocurrió accidentalmente o por casualidad, y que el resultado no es un juego al azar en los ojos de Dios. Más bien, es el DESEO y la BUENA VOLUNTAD de DIOS de dar su reino a aquellos a quienes ha llamado (Lucas 12:32). Dios no lanzó una moneda, por así decirlo, para ver quién lograría entrar en su reino y quién no. Por lo que a Dios se refiere, el éxito de los llamados hoy está garantizado porque es la voluntad de Dios – y está seguro – que lo lograrán; de lo contrario no los habría llamado en ese momento.

Dios les proporciona todas las «herramientas» que necesitan para su éxito. Les ofrece perdón por sus pecados, a través del sacrificio de su Hijo (Efesios 1:7). Él les da su Espíritu Santo, que es una garantía de su herencia de la vida eterna en el Reino de Dios (versículos 13-14). Sin embargo, esto no significa que no puedan apartarse. Pero sí que significa que Dios no espera que fracasen. El misterio de la voluntad de Dios para ellos es que ganen. Solo ellos pueden frustrar el plan de Dios si se renuncian a ellos mismos.

¿Pertenece Usted a los que Dios predestinó a ser llamados en este tiempo? ¿Cómo puede estar seguro de que no lo es? ¿Está interesado en los misterios de Dios? ¿Está dispuesto a OBEDECER a Dios y HACER lo que él le pide? Si es así, ¡existe una gran posibilidad de que Dios le está llamando ahora!

11. El misterio de la fe

Una cosa es leer sobre el plan de Dios para la humanidad y comprenderlo pero es un asunto muy diferente creerlo – tener fe en ello. Sin embargo, tenemos que tener fe para acercarnos a Dios (Hebreos 11:6).

Desafortunadamente, mucha gente no sabe lo que es la fe. Creen que la fe es una emoción humana o algo que tienen que alcanzar por sí mismos. Algunos otros confunden la fe con la superstición. Entonces por eso vemos que incluso la fe es un misterio para muchas personas.

En primer lugar, tenemos que comprender que la fe humana no es suficiente para agradar a Dios. Más bien, lo que necesitamos es la fe de Dios, y solo podemos tener la fe de Dios en nosotros si Dios nos da su fe. El hecho de que realmente tenemos que tener – y que podemos tener – la fe de Dios sigue siendo un gran misterio para la mayoría de la gente.

Pablo escribe en 1 Timoteo 3: 8-9:

«Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.» Estos principios realmente aplican a cada cristiano.

Sin embargo, la mayoría de la gente no sabe nada de la fe de Dios y de Cristo, que tiene que estar en nosotros y que es necesaria para la salvación. Es una fe activa expresada en la obediencia a Dios y su ley (Romanos 1:5, 16:26).

No es una fe pasiva en Dios, que incluso los demonios desobedientes tienen (Santiago 2:19). No solo tenemos que creer en Dios, sino también tenemos que practicar una fe «obediente» y HACER lo que Dios nos dice.

Apocalipsis 14:12 se refiere a la fe activa que es necesaria tener en nuestras vidas como sigue: «Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.» Aquí vemos que la fe de Jesús – la fe que Jesús tenía y que ahora debe habitar en nosotros – va de la mano con el cumplimiento de los mandamientos.

También tome nota de Gálatas 2:20:

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

¿La fe de Dios vive en Usted? Si no, ¿cómo puede obtenerla? Esta pregunta es un misterio para la mayoría de las personas. Pero no tiene que ser un misterio para Usted.

12. El misterio de los ángeles y las edades de la iglesia

Estrechamente vinculado con el misterio de Dios y la Iglesia hay otro misterio, que está descrito en Apocalipsis 1:12-13.16.20 de la siguiente manera: «Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro… Tenía en su diestra siete estrellas… [El Hijo del Hombre – Jesucristo en su gloria – dijo:]… El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.»

En algunas escrituras, la Biblia habla de estrellas que simbolizan a ángeles. Incluso los demonios pueden ser considerados estrellas, ya que son ángeles caídos, que han pecado contra Dios (2 Pedro 2:4, Judas 6). Sin embargo, la mayoría de la gente hoy en día sabe poco – si acaso algo – sobre ángeles y demonios, y por no decir nada de todo el mundo espiritual. Simplemente es un misterio para ellos. Si creen en ángeles, generalmente tienen una idea completamente equivocada de ellos. O, incluso peor, pueden estar en contacto con demonios, pensando que están comunicando con los ángeles santos de Dios.

Además, Cristo describe la historia y el futuro de su verdadera iglesia como un misterio y el hecho de que siete estrellas – o ángeles – vigilan a la iglesia. Cristo le dio un mensaje a Juan sobre las siete iglesias. Mientras que su mensaje se refería a la Iglesia de Dios en todo momento, incluyendo siete eras históricas de la iglesia, comenzando con la era de Éfeso y terminando con la era de Laodicea, también se refería a las siete congregaciones de la iglesia local en la época de Juan. Incluso este hecho es un misterio para muchos.

La última era de la iglesia – Laodicea – está descrita como «tibia». Esta será existente justo antes del regreso de Cristo a esta tierra (Apocalipsis 3:20). Sin embargo, remanentes de épocas anteriores, incluida la era de Filadelfia, también estarán existentes en ese momento. En Apocalipsis 3:11 Cristo comunica al resto de Filadelfia que vendrá pronto y que guardasen las cosas que les fueron dadas. En este tiempo también habrá un remanente de la era de Sardis, que está advertida a vigilar, para que Cristo no viniere a ellos como un ladrón (Apocalipsis 3:3, 1 Tesalonicenses 5:1-4). Incluso un remanente de Tiatira seguirá existente en el momento del regreso de Cristo, y posiblemente tendrán que pasar por la Gran Tribulación debido a su falta de arrepentimiento (Apocalipsis 2:22).

La historia de la verdadera iglesia de Dios es un misterio para muchas personas. El cristianismo ortodoxo, así como la mayoría del resto del mundo, asume que una gran organización eclesial, poderosa y bien conocida constituye la verdadera Iglesia de Dios. Sin embargo, esta concepción es un error, ya que la verdadera iglesia de Dios siempre ha sido una «pequeña manada» (Lucas 12:32) que fue perseguido y a veces desapercibido del mundo entero (compare Apocalipsis 12:6: La mujer – la Iglesia de Dios – sobrevivió desapercibida en el «desierto» durante 1260 días o años). En ocasiones, la iglesia de Dios se ha enfrentado a persecución, rechazo y resistencia a causa del cumplimiento de su misión de predicar el verdadero evangelio como testimonio en todo el mundo. Aquellos que cumplen fielmente su misión serán odiados por todas las naciones (Mateo 24:8-14), incluso más justo antes de la segunda venida de Cristo para establecer el reino de Dios en esta tierra.

13. El misterio de la gran Babilonia

Los dos últimos misterios que discutiremos a continuación son tan importantes de comprender como los otros misterios, pero es imperativo que no estemos asociados, de ninguna manera, con lo que representan.

El primero de estos dos últimos misterios se describe en los capítulos 17 y 18 del libro del Apocalipsis. En Apocalipsis 17, Juan ve una visión de una mujer sentada sobre una bestia escarlata con siete cabezas y diez cuernos. En Apocalipsis 17:4-6 leemos lo siguiente sobre esta mujer: «Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un MISTERIO: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.» Incluso Juan, al principio, no entendió el misterio de la gran Babilonia.

Como se indica por Dios, el ángel comenzó a revelar el significado a Juan: «Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes [o colinas], sobre los cuales se sienta la mujer… Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra» (Apocalipsis 17:9.18). A esta ciudad en varios lugares se refiere como la Babilonia moderna (Apocalipsis 18:10, 15-16.21). Es una ciudad rica, pero también representa un sistema religioso y económico, que a su vez dirige o domina un sistema político – la bestia con las siete cabezas y los diez cuernos. Sin embargo es un sistema cruel y violento que persigue a los verdaderos siervos de Dios. Apocalipsis 18:24 dice: «Y en ella [la ciudad moderna de Babilonia – la ciudad que está construida en siete colinas] se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.»

Dios dice a su pueblo que se desvincularán de este sistema: «Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas» (Apocalipsis 18:4).

Para poder salir de Babilonia, primero hay que saber quién y qué es Babilonia, y dónde se encuentra hoy. Uno también debe entender el misterio de la Babilonia antigua y cómo se originó la civilización humana. Al fin y al cabo, para la mayoría de la gente la antigua Babilonia así como la gran Babilonia, es un misterio. No saben lo que representa. Sin embargo, los verdaderos siervos de Dios lo saben, como Dios se lo reveló. No se confunden por ningunas repentinas especulaciones proféticas, que intentan dar un «nuevo significado» al misterio de Babilonia.

14. El misterio de la inobservancia de las leyes (la iniquidad)

Una vez que hemos identificado el misterio de la gran Babilonia, estamos preparados para analizar el último misterio restante – el de la inobservancia de las leyes. El misterio de la gran Babilonia identifica el sistema babilónico moderno, mientras que el misterio de la iniquidad describe lo que representa este sistema y lo que enseña.

El misterio de la inobservancia de las leyes ya existía en la época de Pablo. Advirtió en 2 Tesalonicenses 2:7: «Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad…«.

1 Juan 3:4 nos dice que el «pecado es infracción de la ley». La enseñanza bíblica explica que no entraremos en el reino de Dios si practicamos la iniquidad. Eso es un misterio para la mayoría de la gente porque el sistema babilónico les enseñó (la Iglesia Madre y sus iglesias «hijas», compare Apocalipsis 17:5) que Cristo vino para abolir la ley de Dios. Se han dejado engañar a creer que los diez mandamientos ya no son válidos ni en vigor; que Dios nos acepta tales como somos; que ya estamos en su reino; y que somos salvos por la gracia sin tener que guardar su ley.

Los verdaderos cristianos – quienes viven según la pura doctrina de Cristo – saben muy bien que Cristo no enseñó nada de esto. Como lo enfatiza por ejemplo Mateo 13:41-42: «Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.»

También nos dio esta sorprendente amonestación y advertencia en Mateo 7:21-23: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad«. La Biblia de Zurich traduce más claramente: “…. Apartaos de mí, los que cometéis lo que está en contra de la ley.”

Al igual que el hecho de que la ley de Dios todavía está en vigor hoy es un misterio para la mayoría de la gente, también lo es la identidad de esta ley. Muchos no saben qué es lo que tienen que hacer. Piensan que mientras que sigan los dictados de su propio corazón y su conciencia, complacen a Dios. Ellos no entienden que nuestra conciencia nunca puede justificarnos a los ojos de Dios, si contradice la ley de Dios. Dios tiene que revelarnos el misterio de su ley. Nos tiene que enseñar su forma de vida, su forma de justicia y lo que significa para nosotros. Debemos entender que el camino de la iniquidad, de hecho, nos niega el acceso a su reino.

David entendió que Dios tenía que revelarle las maravillas de su ley cuando escribió en el Salmo 119: 18-19,27,34: «Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. Forastero soy yo en la tierra; no encubras de mí tus mandamientos… Hazme entender el camino de tus mandamientos, para que medite en tus maravillas… Dame entendimiento, y guardaré tu ley,
Y la cumpliré de todo corazón.»

David también indicó en Salmo 25:14: “La comunión íntima de Jehová (o, el misterio del SEÑOR) es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto”.

La mayoría de la gente ha sido engañada y cree que la obediencia no es necesaria para la salvación. Nunca parecen preguntarse por qué Dios debería convertir a una persona mortal desafiante de Dios, que no quiere obedecerle, en un espíritu inmortal y darle vida eterna. Y si alguna vez se han hecho esta pregunta, la rechazan inmediatamente, afirmando que es un «misterio» para ellos. Pero USTED no tiene que tener dudas sobre el «misterio de la iniquidad».

Proclamación de los misterios

Como hemos visto, la Biblia contiene muchos misterios; misterios que Dios decide revelar a los «iniciados» – los verdaderos siervos de Dios. Pero, ¿CÓMO se revelan estos secretos al pueblo de Dios? ¿Puede cualquiera simplemente sentarse y leer la Biblia por si mismo, pensando que Dios le va a abrir el conocimiento sobre todos los misterios que hemos tratado en este folleto? ¡Difícilmente!

El cristianismo individual, que es la idea de que todo el mundo independientemente de la Iglesia de Dios – el Cuerpo de Cristo – puede heredar la salvación, es tan erróneo como la creencia de que podemos llegar al verdadero conocimiento solo por asistir a una organización que no es parte del Cuerpo espiritual de Cristo.

Pablo plantea estas preguntas intemporales en Romanos 10:14-17: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?  ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!  Más no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.»

Dios ordenó que su verdad se revelará por su iglesia y a través de sus verdaderos pastores (compare Efesios 4:11-16). De hecho, increíble que pueda parecer, ¡la Iglesia de Dios tiene la responsabilidad de proclamar la verdad de Dios, incluso ante los ángeles!

Pablo escribió en Efesios 3:8-10: «A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales» (compare también 1 Pedro 1:12).

Además, Cristo ha comisionado a la iglesia de Dios que tiene que proclamar la verdad de Dios a todas las naciones (Mateo 28:19-20). Pablo explicó en Romanos 16:25-27: «Pero el que puede fortalecerte según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, a la revelación del misterio que se mantuvo en secreto por la eternidad, pero ahora revelado y profético. ¡El mandato del Eterno Dios a la obediencia a la fe se ha dado a conocer a todas las naciones, al único Dios sabio por medio de Jesucristo, a Él sea la gloria por siempre! Amén.”

En definitiva, todo lo que está oculto será revelado. A través de la predicación del evangelio en todo el mundo, la iglesia sigue la misión de Dios de dar a conocer sus misterios a todos aquellos que los quieran aceptar. Cristo dijo en Lucas 8:17: «Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz.»

En Lucas 12:3 dijo a sus fieles siervos: “Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.»

Agregó en Mateo 10:27: «Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.»

Una advertencia y un desafío

Este folleto no estaría completo si no planteásemos una advertencia y un desafío a considerar.

Aunque esté de acuerdo con todo lo que está escrito en este folleto, y si ha sido motivado a profundizar en estos secretos de la Biblia, todo ese conocimiento no sería útil para Usted si faltara el aspecto más importante en su vida.

Incluso si conoce y comprende todos estos misterios que se analizaron aquí, no le servirá de nada si no está presente el elemento más esencial en su vida – el del amor de Dios.

1 Corintios 13 describe el amor de Dios con estas palabras: «Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy» (Verso 2).

Pablo habla aquí del amor de Dios – no solo del amor humano. Solo podemos tener este amor divino si Dios nos lo da a través de Su Espíritu Santo (Romanos 5:5). Y Dios no promete que recibiremos su Espíritu Santo, a no ser que nos bautizamos de manera bíblica (Hechos 2:38).

Comprender los misterios de la Biblia es de gran importancia. Sin embargo también tenemos que tener una perspectiva correcta. Dios considera los frutos de su Espíritu Santo en nuestras vidas como más importantes que la mera comprensión de los misterios de la Biblia, y el mayor fruto del Espíritu de Dios es su amor (Gálatas 5:22). El amor de Dios no hace daño al prójimo y, por lo tanto, cumple la ley de Dios (Romanos 13:8-10). De hecho, el amor de Dios se define como el cumplimiento de sus mandamientos (1 Juan 5:2-3).

Note como se describe el amor de Dios en 1 Corintios 13:4-7: «El amor es paciente y bondadoso; no es envidioso ni jactancioso, no se envanece; no hace nada impropio; no es egoísta ni se irrita; no es rencoroso; no se alegra de la injusticia, sino que se une a la alegría de la verdad.  Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.»

¿Esto le describe a Usted? Si es así, el conocimiento de los misterios de Dios puede ser de gran valor para Usted. Le muestra lo que pocas personas entienden hoy en día. Esperamos que esté motivado a estudiar estos misterios con más profundidad y que lea nuestra literatura y artículos adicionales que están a su disposición.

Oramos para que llegue a comprender completamente estos misterios y que sepa valorarlos. Por último, también oramos para que viva su vida en agradecimiento del hecho que Dios le haya ofrecido a USTED el conocimiento y la comprensión de…

…los misterios de la Biblia!

Escritor principal: Norbert Link

Traducido por: Anna Ruoff

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